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Con la mirada del tacto - Jerez de la Frontera (Cádiz).

La hermandad de la Lanzada vivió en la jornada de ayer, con motivo del besapiés del Santísimo Cristo y de Nuestra Señora del Buen Fin, una de los momentos más emotivos de toda la Cuaresma y, posiblemente, de los últimos años de vida de la cofradía. Se trataba de la visita de un grupo de invidentes que visitaron la basílica del Carmen Coronada para poder palpar con sus propias manos a las imágenes titulares que estaban expuestas en tan piadoso acto de besapiés y besamanos.
Esta actividad estuvo enmarcada en los proyectos en los que viene trabajando la diputación de caridad de la cofradía carmelitana y que, además, también tuvo su primera cita con la asistencia de un grupo de sordos, el pasado día 19 de marzo, con motivo de la función principal de instituto que la hermandad celebró. En dicha función se puso a disposición de este grupo de sordos a una persona que pudo traducir toda la solemnidad a través del lenguaje de signos.
Ayer fueron un grupo de cinco personas, acompañados por sus familiares, los que pudieron acercarse a las imágenes titulares de la hermandad para palpar y sentir la belleza de cada retazo de ambas imágenes sagradas.
Alberto Luis Mena, secretario de la cofradía del Jueves Santo, considera que "fue uno de los momentos más emotivos que he vivido en mi hermandad. La delicadeza con la que estas personas acariciaban al Señor y a la Santísima Virgen ha quedado ya para siempre en la retina de quienes estuvimos presentes. Yo personalmente nunca lo olvidaré".
A través del tacto, los impedidos pudieron ir recorriendo cada parte del cuerpo de la imagen del Cristo, "hasta llegar a la llaga del costado que fue la última zona a la que les llevamos sus manos. Lo quisimos hacer así porque es costumbre en nuestra hermandad que muchos hermanos, en este día del besapiés del Santísimo Cristo, besemos la llaga en lugar del pie. Y así los invitamos a ellos también a hacerlo".

Impresiones

De entre las muchas impresiones de estas personas comentaron tras haber estado cerca de las imágenes y haber disfrutado de ellas a través de las yemas de sus dedos, sobresale la de una de ellas que comentó, al palpar el rostro de Nuestra Señora del Buen Fin que le parecía "de tez blanca y bellísima".
Todo un legado de emotividad que hace también que personas con este problema puedan acceder al disfrute de la imaginería sagrada.
Una actividad singular y enriquecedora, tanto para estas personas ciegas como para los cofrades de la Lanzada. Un momento que ya queda en el recuerdo, y un proyecto, tan emotivo, que ya se piensa en repetir en la Cuaresma del año próximo de 2018, con motivo de la función de besapiés.

Fuente: Diario de Jerez.

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