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Cádiz. - "Hace falta mentalizar a la gente de que las cofradías no son peñas".

- El presidente del Consejo de Hermandades no ve razón "para que no saliera el Perdón".

- En el plano positivo, García valora una Semana Santa "intensa" y "con mucho público en la calle".


Martín José García recibió el Miércoles Santo el abrazo del franciscano Francisco González y el apoyo de los hermanos mayores en Palillero. FITO CARRETO



Las sensaciones del presidente del Consejo al finalizar la Semana Santa son agridulces. Se termina una buena Semana Santa en lo meteorológico y en las calles, pero posiblemente acaba de echar el cierre la peor Semana Santa para el Consejo como institución y para Martín José García como su presidente. Las pintadas aparecidas el Miércoles Santo en la fachada del organismo cofradiero y en el despacho profesional de su máximo representante fue la cima de toda una montaña de críticas y culpas que han situado -en parte muy injustamente- al Consejo en el ojo del huracán este año.
El presidente no se arruga ante esta situación y va directo a lo que entiende que es el origen del problema: "Lo que hace falta es que se mentalice la gente de que esto no son peñas. Hace falta formación. Y no se puede ser hermano mayor si no estás formado". García califica como "lamentable y penoso" que la cofradía del Perdón no haya estado en las calles de la ciudad esta pasada Madrugada. "Ha supuesto mucha tristeza para todos. Es un portillo que se ha abierto y que no se deben abrir más, porque esto entonces se nos va de las manos", afirma el presidente, que recuerda que la decisión que abocaba al Perdón a salir a otra hora "fue colectiva y como tal hay que acatarla" (en referencia al acuerdo del pleno del Consejo en septiembre del pasado año). "Partiendo de ahí, todo lo que ha ocurrido después no tiene razón ni venía al caso. No veo que haya habido razón para que no saliera el Perdón a la calle", valora García, que además valora negativamente "que fuera de Cádiz sólo sonemos para cosas así, pese a que estamos hartos de hacer esfuerzos vendiendo la Semana Santa".
Las pintadas aparecidas en las fachadas del Consejo y de su despacho lo llega a entender Martín José García como situación "que va dentro del sueldo y de la responsabilidad que uno asume", aunque reconoce que para su familia no ha sido fácil "y eso me ha dolido muchísimo". Ya en frío, pasada la Cuaresma y la Semana Santa, el presidente ve un error en todo lo sucedido: "hemos sido demasiado prudentes por no querer airear las cosas internas de las cofradías, e igual desde el principio deberíamos haber explicado las cosas. Esa prudencia nos ha pasado factura, porque los descerebrados se dejan llevar porque no tienen conocimiento real de la situación".
Dejando a un lado ese trago más amargo de la Semana Santa -y seguramente de la trayectoria de Martín José García al frente del Consejo- en el lado dulce destaca el presidente una Semana Santa "muy positiva", "muy intensa" y en la que el buen tiempo y la cantidad de público en las calles ha sido la tónica general. Sobre esto último, el público, sí señala García el problema que va en aumento en la Semana Santa con el uso de sillas por parte del público que acude a ver una procesión. "Es lamentable, y la única solución que vemos sería la educacional, porque otras soluciones serían costosas, teniendo en cuenta que hasta última hora no tuvimos confirmación de que hubiera seguridad privada en los cruces de la carrera oficial. Habrá que abordar el problema que supone para la seguridad, pero en cualquier caso eso de las sillitas va en contra de la brillantez de la Semana Santa", explica.
En el plano positivo destaca el cumplimiento generalizado de los horarios en la carrera oficial o la intensa actividad que ha tenido la hostelería, "donde no se cabía muchos días en muchos establecimientos". La instalación de sillas en la calle Arquitecto Acero también ha sido positiva, a juicio de Martín José García, "pese a las declaraciones de la concejal de Cultura", lamenta. "Prácticamente se cubrió toda la calle", añade al respecto sobre una medida que ha sido mayoritariamente aprobada por la mejora que supuso a este inicio de la carrera oficial.
Otra de las novedades de esta Semana Santa era la figura del delegado de día y la responsabilidad que asumía ante posibles incidencias. Fue el Domingo de Ramos el único día que hubo cierta incertidumbre, aunque García destaca que todo se resolvió sin contratiempos. Y un contratiempo sí ha sido esta Semana Santa "la ausencia de capitulares en la Catedral" durante la estación penitencial de las hermandades, algo de lo que el Consejo no tenía noticias y que ha causado sorpresa.
Finalizada ya la Semana Santa, Martín José García mira ahora adelante, donde la procesión del Corpus y, sobre todo, los actos con motivo del aniversario del patronazgo de la Virgen del Rosario sobre la ciudad (magna incluida) centrarán la actividad del Consejo de Hermandades.


Fuente: Diario de Cádiz

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