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Sevilla. - Fallece José Manuel Seda, un capataz de otros tiempos.

José Manuel Seda Gómez

- En el día de ayer nos dejaba este cofrade insigne.

Recién acabada la Semana Santa, en tiempo de Pascua de Resurrección, ha fallecido José Manuel Seda Gómez, un gran cofrade que dejó gran parte de su vida en las cofradías de Sevilla.
Ha querido irse como a él le gustaba, en silencio, sin hacer ruido, con una humildad que llevaba por bandera, pero atrás deja un importante legado difícil de olvidar. El hombre de la eterna sonrisa pura y verdadera como el del Niño de Madre Dios. Al que le rodeaba en cada momento, conseguía hacerle feliz, le enseñaba todo lo que sabía y sobre todo te inculcaba esos valores tan importantes como son el amor al Señor y a la Virgen.
Allí, en la plaza de San Lorenzo, conversaba cada martes o cuando se terciaba con sus amigos para compartir impresiones sobre su ciudad de Sevilla. Cuando más a gusto podía sentirse rodeado por su círculo, era entrañable oír sus anécdotas, sacaba una sonrisa en cada minuto, organizaba tertulias improvisadas. Era un gran hombre que con estar con su gente ya era feliz. Cofrade de los de toda la vida, de trabajar por y para sus hermandades, de convivir y estar en cualquier parte disfrutando de su tierra.
Portó el denominado terno negro de capataz. Comenzó con Quicote y Juan Borrero. También fue segundo capataz con Alejandro Ollero durante quince años en el Dulce Nombre y en la Amargura.
Un enamorado de la Esperanza de Triana, de la Estrella y sobre todo, de su Madre de Dios del Rosario. Ostentó el cargo de prioste en la patrona de capataces y costaleros. Era muy difícil no encontrarlo en la calle Pureza o en Santa Ana cada día. Incasable labor dedicaba en cualquier época del año a su hermandad, siempre agradecía el poder estar haciendo lo que más le gustaba.
Padre de dos hijas y, de un hijo con el que ya ha vuelto a reunirse. Es difícil escribir para un servidor estas líneas de alguien con el que tanto te ha dado a cambio de nada. Ya me lo decía: «sobrino, esto es lo que nos vamos a llevar, disfruta».
A cualquier tarea solía dedicarle más tiempo del requerido porque nunca quería que acabara, porque le encantaba enseñar y disfrutaba como un niño. Ahora, no nos volveremos a ver por Pureza, Vázquez de Leca o Santa Ana, no volveré a oírte decirme sobrino, que era como me llamabas. Recordaré tantos y tantos momentos vividos juntos en Triana. Te has unido a esa gran tertulia de hombres de la patrona como «el Boli», Ariza, Bejarano, Franco, Rojas, el Penitente, López, Villanueva, Rechi y un largo etcétera. 
La casa de Aníbal González de la calle Pureza queda huérfana, pero tu nombre quedará inmortalizado en esas paredes para siempre relucientes, como los azulejos de cerámica trianera de la que ha sido, es y será tu casa. José Manuel Seda, la sencillez de un gran hombre, de la eterna sonrisa que seguirá brotando en el hogar de los capataces y costaleros de Sevilla.
Su último adiós será en el tanatorio de la SE-30 a partir de las 15.00 horas. Posteriormente, será trasladado al cementerio de San Fernando.
Fuente: Pasión en Sevilla

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