.

.

Sevilla.- Los cinco momentos de la Semana Santa 2017 según… Javier Comas

Los cinco momentos de la Semana Santa por Javier Comas
Cuando pasa cada Semana Santa, el sevillano tiende a seleccionar en su memoria aquellos momentos únicos e irrepetibles que le han emocionado. Es una conjugación de circunstancias que van desde el sonido a la luz, pasando por el momento personal o inesperado, un detalle que ha visto o un recuerdo. Los que conformamos el equipo de Pasión en Sevilla queremos destacar esos cinco momentos que guardaremos en la mente de esta pasada Semana Santa de 2017, tan llena de detalles que bien se podrían seleccionar un centenar de ellos.
Aquella saeta sublime, el silencio de una plaza al paso de aquel palio, el único sonido de los vencejos del alba, aquella cofradía romántica que nos retrotrajo al siglo XIX… Son los momentos personales de la Semana Santa de 2017.

1. La Hiniesta por Relator

El sol torrido de las primeras horas del Domingo de Ramos caía a plomo en la ciudad. La cofradía de San Julián recorría el alma de su barrio dejando un sabor a una Semana Santa de otros tiempos. Apenas público en la acera donde el calor era más sofocante, todo el que la esperaba se situaba en la sombra. Abrumado por el sonido rotundo del ejército de niños que abría la cruz de guía, la juvenil de Santa María Magdalena de El Arahal, los capirotes de raso azul escoltaban a un crucificado imponente por la calle Relator. Saeta de El Sacri en mitad de los sudores de la gente que levantaba los aplausos. Éxtasis de Domingo de Ramos y la ilusión de todo el día por delante. Una cofradía que debe ser guardada en formol y conservarla sin tocarse. Sevilla debe hacer un monumento a la Agrupación Musical que fundara Manuel Rodríguez Ruíz. El andar de los pasos es insuperable. Lo dicho, la emoción del inicio de la Semana Santa hecha cofradía en una de las calles con más sabor de la ciudad. El olor, el sonido y el color. Insuperable.

2. La salida de Santa Genoveva

El Lunes Santo se quedaría huérfano sin este momento. El reencuentro del Cautivo de cada año con sus vecinos es la más hermosa forma de mantener la memoria imborrable de un barrio fundamental para entender la historia de Sevilla. Pocas expresiones tan emocionantes se dan en la Semana Santa como esta. Desde la cruz de guía teñida en aplausos hasta el canto del himno a la Virgen de las Mercedes cuando cruza el dintel de su parroquia. Lo que le sigue no es menor, el vecino más ilustre caminando entre bloques de pisos y observado por los que los esperan cada año sentados en el mismo sitio de Almirante Topete. El primer sol del Lunes Santo sobre el Cautivo bien merece destacarse. El sol que cada día alumbra al Tiro de Línea.

3. El Calvario por Zaragoza

Dos años seguidos destacando este momento pero en situaciones completamente dispares. Si el último tramo del recorrido del Calvario es imprescindible en la Semana Santa, más aún en un año como este. El amanecer abraza con el público justo y necesario a la cofradía que baja por la calle Zaragoza hasta San Pablo. Los tonos azules del cielo que comienza a despuntar despierta el sonido de los vencejos sobre el silencio del cortejo. La mar en calma llegó con este momento único tras la desagradable resaca. Como si nada hubiese pasado, como si nada hubiese sucedido. El Calvario puso las cosas en su sitio entre los cofrades que de verdad querían disfrutar de una cofradía. La normalidad llegó con el amanecer, la normalidad la puso en Zaragoza. La paz de ver entrar a la Virgen de la Presentación.

4. El Cachorro por el Puente

Puede pasar por una de las estampas más inalteradas de toda la Semana Santa del último siglo. Ya sea con nubes dispersas o con un cielo azul plomizo como el de 2017, el Cachorro en el Puente de Triana es esa estampa inmaterial que recordaban nuestros padres y abuelos y que alcanza su máximo exponente desde la perspectiva que se ofrece desde los bajos del río. El tambor se confunde con el sonido ambiente como un toque fúnebre de Viernes Santo. El lugar donde los versos de Aquilino Duque se hacen tangibles. Este año, el crucificado aumentaba su daramatismo con las potencias y corona de espinas como imagen perenne a los tiempos. Una de las fotografías clásicas de la Semana Santa.

5. Montserrat por San Pablo

Si hermoso es el regreso de una de las grandes cofradías de la Semana Santa, destacable es su paso por las calles Zaragoza o San Pablo, poco antes de hacer su entrada. Ante el fenómeno innevitable de encontrar una plaza de Molviedro impracticable de público que encuentra allí una de las mecas de su semana, Zaragoza es la vía de escape para disfrutar de forma tranquila del discurrir elegante de ambos pasos, saboreando la belleza de los nazarenos en los tramos final del Viernes Santo. La interpretación de «Sarabande» de Händel por las Tres Caídas fue memorable. Tejera puso el broche de oro bajo la amplitud de las cercanías de la Magdalena. 
Fuente: Pasión en Sevilla

Comentarios