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Sevilla. - «Una Macarena sin gente frente a su palio no lo entiendo. Y sería el final de la Semana Santa».

Alejandro López, escritor y periodista / JESÚS SPÍNOLA



Responsable de la revista «La muy», autor de semanasanteros textos en el boletín y en el anuario de la Macarena, pregonero de los armaos de 2008, es un heterodoxo que alguna vez llevó gomina.

-¿Es usted creyente?
-Creo en Dios y también en la duda. Por mi devoción a la Esperanza soy más de hacer mientras se espera que esperar a que se haga. Mi Esperanza es activa. Huyo de la milagrería infantiloide.
-¿Se considera un ortodoxo o un heterodoxo a la hora de encararse con la Semana Santa?
-He ido evolucionando. Al final soy como los delanteros que juegan al límite: unas veces estoy en línea, otras en fuera de juego y alguna vez llego tarde al pase o no llego.
-Pero no lo veo muy rancio.
-(Risas) Espero no serlo. Pero todo tiene su momento. Meterse en el Uno de San Román puede ser tan rancio que alcance la vanguardia.
-¿Tiene amigos ateos que lo hayan acompañado a ver pasos?
-Sí, sí, sí. Muchísmos. Algunos de ellos salen de nazarenos.
-¿Qué le pasó al bajista del Pájaro con la Amargura?
-Javier Vega sale en la Amargura y en El Valle. Y desde una incredulidad metafísica relativa, una madrugada, tras entrar en San Juan de la Palma con la Amargura, se quitó el capirote derrengado, miró a la Virgen y lo único que sabía decirle es qué cosa más bonita. Cuando lo avisaron habían pasado cuatro horas exactas. Alcanzó un éxtasis estético. Volvió a su casa en una nube.
-Acaban de celebrar un encuentro de visiones heterodoxas de la Semana Santa sevillana. El pregón lo dio Manu Sánchez. ¿Me da un título de su pregón?
-Yo nunca lo he escuchado en un atril. Pero dijo: Yo me confieso ateo y cofrade. Recordó un encuentro con Amigo Vallejo donde le confesó esto y fray Amigo le contestó: ¿y qué problema hay en eso?
-¿Cuántas Semanas Santas cree que hay?
-Tantas como gente la ve, la vive o abomina de ella. El que se va al Pirineo aragonés porque no la soporta, también tiene su Semana Santa.
-¿Cree que hay una nomenclatura que impone una Semana Santa única?
-Sí, seguro. Es reduccionista y excluyente.
-¿Cómo es su Semana Santa?
-Abarca desde el rezo y la devoción a la sensualidad de la calle.
-¿Por qué desde posiciones políticas extremadas se ataca a la Semana Santa y se es tan permisivo con otras manifestaciones religiosas no católicas?
-En Sevilla, la Semana Santa, las hermandades y las cofradías son «lobbies» para lo bueno y lo malo. Es una fiesta que articula y moviliza a los ciudadanos.
-Usted, que dio el pregón de los armaos, ¿entiende lo que ha pasado este año con la denuncia vecinal por ruidos molestos?
-Sí lo entiendo. Hay un derecho al descanso que hay respetar. El diálogo es fundamental para solucionar estos temas. Y fue muy acertada la solución.
-¿De qué tres escritores hay que beber obligatoriamente para saber de qué va la Semana Santa?
-De Núñez de Herrera, Chaves Nogales y poetas como Juan Sierra, Laffón, Manuel Machado… Pero a mí me ha marcado Martínez de León, que es la literatura hecha dibujo.
-En su blog «La Olivetti mellada» le he leído joyas carísimas dedicadas a la Macarena. Y en una de ellas defendiendo a los cangrejeros, ¿se ratifica?
-Evidentemente. No entiendo a la Macarena sin gente delante de su paso. Sería la imagen del fracaso de la Semana Santa. Y posiblemente, su final.
-¿Cómo se pasa de la gomina y el blazier azul a la barba hipster y a la cazadora casual?
-Hay días para la gomina y para ir cuidadosamente despeinados.
-¿Le sigue impactando el poema de Manuel Mantero a las mujeres malas que van a ver al Gran Poder el Viernes Santo?
-Me impacta tanto que ese poema lo considero la esencia de la Semana Santa: gente que necesita comunicarse con las imágenes, sin intermediarios.
Fuente: Pasión en Sevilla

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